Cuba frente al bloqueo: una injusticia inhumana y criminal que golpea al pueblo

Desde hace más de seis décadas, el pueblo cubano sufre los efectos de un bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos que no sólo ha obstaculizado el desarrollo económico de la Isla, sino que ha afectado profundamente su dignidad humana y su derecho a la vida. Las recientes decisiones de la administración de Donald Trump han intensificado esta política de asfixia, transformándola en un acto de violencia sistemática contra millones de personas que no representan amenaza alguna para la seguridad de ningún país.

Un bloqueo que deja llagas abiertas

La cancillería cubana ha presentado informes que ponen cifras concretas a los perjuicios causados por el bloqueo. Según estos datos oficiales, sectores esenciales como la salud, la alimentación, la energía y la producción agrícola han sido devastados por las restricciones impuestas desde Washington. Más de 364 medicamentos indispensables faltan en las farmacias, y el acceso a insumos básicos para la producción de alimentos ha caído drásticamente debido al cerco económico.

Bruno Rodríguez Parrilla, canciller de Cuba, ha señalado que si no existiera el bloqueo, la economía cubana habría crecido de manera significativa, y que las barreras impuestas por las sanciones son el principal obstáculo para cualquier tipo de recuperación económica.

Trump y la escalada del castigo

En enero de 2026, el presidente estadounidense Donald Trump firmó una orden ejecutiva que permite imponer aranceles punitivos a cualquier país que intente suministrar petróleo a Cuba, bloqueando así uno de los recursos más esenciales para mantener en funcionamiento la vida moderna. Esta medida, que las autoridades de La Habana han calificado de coercitiva y sin justificación, profundiza aún más la crisis energética que ya sufre la isla.

Para el presidente cubano Miguel Díaz-Canel, esta política no es sólo una agresión económica, sino una expresión de la naturaleza “fascista, criminal y genocida” de la política estadounidense hacia Cuba. El mandatario ha denunciado que esta escalada forma parte de una larga historia de hostigamiento cuyo objetivo real no es la seguridad, sino la asfixia económica con fines políticos.

Una condena que trasciende fronteras

No sólo las autoridades cubanas están denunciando esta injusticia; también organizaciones y voces críticas dentro de Estados Unidos y de la comunidad internacional señalan la inmoralidad del bloqueo. Grupos estadounidenses han definido el nuevo cerco petrolero como innecesario e inmoral, y han subrayado que Cuba no representa ninguna amenaza para la gente en EE. UU., sino que su ejemplo de atención médica universal y educación gratuita es motivo de ataque político.

El periodista Jorge Legañoa, presidente de la agencia Prensa Latina, ha ido más allá al caracterizar las recientes medidas como una forma de “genocidio” económico, dado que impiden el acceso de la población cubana a recursos vitales para su supervivencia diaria.

Las consecuencias humanas de una política hostil

El bloqueo de Estados Unidos no es un artefacto abstracto de la política internacional: sus efectos se traducen en carencias reales y dolorosas para millones de cubanos. La escasez de combustibles, medicinas e insumos básicos limita la capacidad de hospitales, escuelas y centros productivos para operar con normalidad, mientras que los costos económicos equivalen a miles de millones de dólares en pérdidas año tras año.

Para la izquierda internacional, el caso cubano es un símbolo claro de cómo las políticas de bloqueos y sanciones —impulsadas por un imperialismo económico— golpean primero y más duramente a las poblaciones más vulnerables, lejos de cualquier discurso de seguridad nacional. La denuncia cubana, respaldada por movimientos sociales, organismos religiosos y voces críticas dentro de Estados Unidos, exige no sólo el fin de estas medidas, sino una reforma radical de las relaciones internacionales basadas en la soberanía, la justicia social y el respeto a los pueblos

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